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ARTICULO
Se cuenta que en una selva tropical había un grupo de animales
racionales que se sentían realmente enjaulados y en un estado de angustia y
desesperación.
Sus vigilantes no se preocupaban por ellos: les daban poco de comer,
poco de beber y los pinchaban, insultaban y los ponían furiosos: Especialmente
los vigilantes hacían tres cosas: prohibir, manipular y empobrecer.
A muchos fumadores se les prohibió fumar en los bares y restaurantes; a
las niñas se les prohibió jugar con sus muñecas y a los chicos divertirse con
el balón; a los médicos y farmacéuticos se les prohibió el derecho de objeción
de conciencia; y a los padres se les prohibió a educar a sus hijos de acuerdo
con sus criterios morales y religiosos.
Por todas estas prohibiciones, los animales estaban muy enfadados,
enojados e irritados y como no podían cambiar las leyes de los vigilantes se
sentían enjaulados y prisioneros.
Estos vigilantes eran maestros en la manipulación de las mentes y
costumbres de los animales. Manipulaban la historia, reescribiéndola sin contar
con los documentos encontrados ni con los restos arqueológicos. Pensaban que si
cambiaban el pasado podrían cambiar también el presente. Se especializaron en
cambiar o manipular el lenguaje, dando a las palabras usuales un significado
distinto del habitual y del que figura en el diccionario. No se decía crisis
sino decrecimiento económico, no había aborto sino interrupción del embarazo,
aunque la interrupción de un viaje, por ejemplo, se puede reanudar, pero en el
aborto se mata a un niño o
niña y su vida ya no se puede continuar. Pero la manipulación más grave fue la
educación sexual en la que a algunos niños se les orientaba a hacerse
homosexuales y a las niñas lesbianas. A otros escolares se les animaba a la
promiscuidad.
Por todas estas manipulaciones, los animales estaban hartos de
aguantar a sus odiados vigilantes.
Los vigilantes no se preocupaban del bienestar material y económico de
los animales. Muchos miles perdieron su trabajo y con el paso del tiempo no
tenían ningún ingreso para poder comer, ni ir a los bares, restaurantes ni
vacaciones. Su situación resultó desesperada, inaguantable y su enfado iba
creciendo día tras día.
Ante este estado de molestia, desagrado y fastidio, los animales
llegaron al enojo al principio y a la ira después. Llevados por su situación
inhumana empezaron a arremeter y embestir contra la jaula hasta que se abrió un
boquete y, después de salir, empezaron a atacar y agredir a sus vigilantes. Al
sentirse libres cantaron de alegría y corrieron por el campo es un estado de
felicidad.
Luego eligieron a otros cuidadores y pactaron con ellos la desaparición
de todas las prohibiciones, las manipulaciones de todo tipo, y empezaron a
crear y buscar puestos de trabajo para llevar en el futuro una vida libre y
digna.
Arturo Ramo García
Foro Independiente de Opinión
http://foroin.wordpress.com
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