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Rumbos políticos regionales
Países latinoamericanos como Uruguay, Chile, Brasil y Colombia se caracterizan por sostener un rumbo político semejante. Han logrado iniciar un camino de estabilidad dando preponderancia a "políticas de Estado" que se mantienen más allá de los cambios de gobierno, contribuyendo a la previsibilidad que atrae inversiones de largo plazo y desarrollo económico en expansión.
Habría que señalar la diferencia con Venezuela y sus aliados como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y quizás Argentina, que se asoma al modelo.
Estos buscan justamente lo contrario: incrementar la incertidumbre y desatender el desorden que conduce a la anarquía. De este modo evitan el control y los juicios críticos hacia la corrupción del gobierno, sin considerar las situaciones de alto riesgo e inseguridad. Y que en ocasiones son propicias para dar espacio a la expansión del narcotráfico.
Todos ellos pareciera que asumieran la inestabilidad como proyecto. En medio del desgobierno cualquier situación se puede ocultar y se logra que con la caída del poder adquisitivo de la gente y el consiguiente incremento de la pobreza se pueda subvencionar al segmento más marginal con prebendas, subsidios y asignaciones y así controlar su accionar y lograr su adhesión.
Es decir, lo que puede parecer improvisación o gestos intempestivos de reacciones descontroladas de un líder político, resulta ser toda una estrategia para lograr su objetivo de alcanzar un mayor dominio e impunidad.
A estos dos proyectos políticos los podríamos denominar “autoritarismo y democracia participativa”. Como ejemplos contrapuestos podríamos mencionar a Venezuela y Chile, entre otros.
De esta manera se induce a la sociedad a proclamar los “anti” en procura de derrotar en las urnas a ese modelo de opresión y empobrecimiento que los gobierna y es así como el “post” ,de un nuevo periodo presidencial, en estos países casi parece inalcanzable.
Si se logra un modelo como el chileno, brasilero, etc., se puede pensar en el gobierno que lo suceda, atribuyendo a una etapa “posterior” la continuidad con diferentes matices. Así ocurrirá en Colombia luego del triunfo del actual mandatario, ya que se dará por descontado la continuidad de sus políticas.
Con lo cual toda inversión, como también los capitales que se han logrado conquistar, pueden continuar con su proyecto industrial o productivo generando más fuentes de trabajo.
En Argentina, en los últimos 80 años, todo ciclo político fue un fracaso, todos se apropiaron del poder de distintas formas y bajo diferentes discursos.
Finalmente, luego de cada gestión de gobierno la oposición se une para derrotarlo, evitando que se apropie del poder. Y a su vez el que está en su periodo busca prolongarlo, para evitar ser juzgado o perder el patrimonio logrado como si fuera posible perpetuarse.
Si luchamos por el bien común en 2011 no debe importar quien gane sino que el que gane sepa que tiene un paraguas de consenso y continuidad que lo contendrá y logrará el crecimiento que embanderará su gestión, permitiendo que pueda comenzar ese proceso de continuidad y previsibilidad.
Es de esperar que en los próximos meses se configure un nuevo diseño político regional, luego de las elecciones presidenciales que están por llevarse adelante, y que se logre expandir este rumbo de crecimiento y modernidad, dejando en minoría a quienes van trazando paulatinamente, sin considerarlo, su propio fracaso.
Enviado por Juana Marcó
email: jmarco at fibertel.com.ar
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