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ARTICULO
Cuando un cerro enorme cayó
sobre 33 hombres en la mina San José de la ciudad de Copiapó en Chile, nadie de
los que ahí estaban creyó poder rescatarlos con vida. No había como atravesar 700 metros de roca
sólida y llegar a ellos en un plazo inferior a 4 meses. Los expertos y el sentido común avisaban
que debido a las condiciones en que quedaron atrapados, esos 33 hombres
debieran morir-si no habían muerto en el derrumbe – en menos de seis días, sin
alimento y sin oxígeno suficiente para 33 almas.
Sin embargo, un rumor empezó
a crecer entre los mineros: se decía que
había una bodega con provisiones en la mina, muy cerca del lugar del
derrumbe; también se decía que había ductos
de ventilación y aunque ninguno podía asegurarlo, una enorme fe empezó a crecer
en cada corazón de los familiares y compañeros que estaban ahí afuera. Luego se sumaron los rescatistas y el
gobierno pidió ayuda, poniendo todas sus esperanzas y sus mejores opciones en
empresas como Codelco y otras empresas extranjeras, todo lo cual llegó prontamente y sin perder un momento,
empezó a formarse en ese lugar una fuerza bullente y pujante que no se detuvo
jamás y se acrecentó aún mas con cada día que pasaba.
Pero además, eran 33, un
número mágico, que según varias creencias religiosas significa muerte y
resurrección, y puesto uno arriba del otro en paralelo, forma un ocho acostado,
la elipse del infinito (∞). Era una
señal de esperanza.
Entonces empezó el
milagro: a los 33 (∞) días de terrible
incertidumbre y trabajos que no paraban,
se hizo el contacto por primera vez con ellos, y estaban ¡vivos¡
y ¡bien ¡……enviaron un mensaje
escrito con sus propias manos: “Estamos bien los 33”. Nadie en Chile ese día memorable, pudo
estar ausente de esta experiencia de
vida y dar fe de un verdadero milagro.
Si hay un país que ha sido
elegido por Dios para probarlo y enseñar al mundo que EL existe, ese es Chile.
No bastó un terrible terremoto que devastó a gran parte del centro y
sur, para demostrar que un ser humano puede levantarse después de una tragedia
como aquella, con más fuerza y esperanza que antes. También nos ha probado en la fe y la
esperanza con este milagroso hallazgo de vida –único de supervivencia en el
mundo – de 33 hombres que quedaron atrapados durante 2 meses en un profundo
agujero de 700 metros….profundidad equivalente a varias torres Eiffel, hacia
abajo.
Muchos se pueden llevar los
honores por esta poderosa fuerza que se ha desarrollado en un pequeño y angosto
país que casi cae al mar por la costa occidental del cono sur……pero no podemos
dejar de ver a Dios ahí; ese Dios que tiene cada uno dentro de nosotros,
actuando maravillosamente en la gente de esta franja larga y angosta que es
Chile.
El mensaje lo tenemos cada
uno en nuestros corazones, lo interpretaremos de maneras distintas tal vez,
pero el propósito es uno: Dios Existe y está aquí presente, para demostrarnos
que siempre que confiemos en El, habrá esperanza.
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