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ARTICULO
El mundo mágico de los niños
El 12 de Agosto en algunos paises
como Chile y Argentina celebramos el día del Niño. Por ese motivo y en vista
del sufrimiento infantil tan grande en nuestro tiempo, hemos querido
recordar casi con nostalgía que cuando
pequeños a la mayoría nos gustaba jugar fuera de casa, distraernos con la
arena, las mariposas, las piedras o una sencilla flor. Un mundo mágico nos
envolvía y captaba nuestros sentidos abiertos al mundo, abierto a todo. Pocos
habíamos escuchado hablar de los llamados seres de la naturaleza o ángeles
guardianes, sin embargo, nos sentíamos protegidos y albergados en ese mundo que
nos envolvía y en el que ahora como adultos podemos valorar sin error, que
realmente algo o alguien nos cuidaba.
Hace algunos años cayó en mis manos
un libro titulado «Liobaní: Yo cuento. Y tú, ¿me escuchas?» de la Editorial Vida Universal, cuyo
contenido, según parece, procedían de un ángel que hablaba a los niños de esta
Tierra. Sus palabras las encuentro muy valiosas, no sólo para el desarrollo
emocional y posteriormente espiritual de los niños, sino también para padres y
educadores que deseen transmitir a los pequeños unos valores éticos más
elevados. El ángel del que hablamos se dirigía así a los niños : «Querido
niño, el espíritu protector no se aparta de tu lado. Él se esfuerza por
servirte y ayudarte, para que te conviertas en un habitante útil de esta
Tierra, que ame a los hombres, animales, plantas y piedras, todo lo que la Tierra lleva de vida».
En la Declaración de los
derechos del Niño, aprobada en 1959 por la Asamblea General
de la ONU,
podemos leer algo parecido bajo el principio séptimo : «Al niño se le dará una
educación que favorezca su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar
a ser un miembro util de la sociedad». El espíritu altruista de esta
declaración coincide aquí con aquellas palabras del ángel, que más
adelante continuará diciendo: «Tu ángel
guardián ha sido puesto a tu lado por Dios, tu Padre. Él desea que hagas que tu
alma luminosa se vuelva aún más luminosa y que la fuerza de tu alma fluya al
mundo».
¡Qué gran alivio para un padre
terrenal saber que nuestros hijos tienen un ángel protector! Y qué alegría
saber por extraño que parezca que existen testimonios escritos actuales de un
ángel espiritual, llamado en este caso Liobaní, que cuenta y aclara a niños,
adolescentes y jóvenes cómo crecer y avanzar en este mundo de una forma más
positiva, abierta y alegre.
Si como adultos no nos olvidaramos de
esa realidad espiritual, que nos sigue acompañando de por vida, tal vez sería
mucho más fácil afrontar los días, envueltos de una fuerza espiritual
diferente, la seguridad interna que nos enseñan los niños por esa unidad
natural con su entorno.
Vida
Universal
Juan
Lama Ortega
www.editorialvidauniversal.com
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