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El verdadero saqueo
Las primeras horas posteriores al terremoto del 27 de febrero los Medios de Comunicación saturaban con imágenes impactantes de cientos de personas enajenadas, intentando saquear cuanto pudieran de tiendas, hipermercados, bencineras y hasta casas particulares. Gran parte del periodismo displicente y reaccionario, acostumbrado a farandulear y hacer investigaciones de poca monta, siguiendo a famosillos de 15 minutos, dejó entrever todos sus prejuicios e intolerancia.
Pusieron a todos en el mismo saco, incluso escuché a más de algún "rostro" con aires de sociologo llegar a cuestionar la idiosincrasia de los penquistas. Vándalos, delincuentes, criminales, imbéciles, estúpidos, desalmados; fueron algunas de las expresiones que con cafecito en mano, desde un cómodo estudio televisivo en Santiago, los “lindorfos” y “lindorfas” de los matinales, emitían hacia los individuos registrados infragantes en el monumental saqueo.
Su escaso, pero todavía presente sentido común y su ladito humano, les permitía entender y justificar que la gente sustrajera alimentos, pañales y cosas que Ellos llaman de “primera necesidad”, Ellos que tienen convertibles de 100.000.000, que viven en casas de 10.000 UF, donde el terremoto con suerte pudo haber botado un jarrón de la dinastía Ming o un cuadro sobrevalorado de alguno de los tantos pintores o fotógrafos snobs de la aristocracia chilena; Ellos que te ofrecen: tarjetas, viajes, plasmas, autos, Aiphone GF-1DK, mp1000, fama, adelgazamiento instantáneo, departamentos, realitys, mas tarjetas, mas viaje, más aiphones; Ellos, ¿nos vienen hablar ahora de artículos de “primera necesidad”?.
No justifico a los saqueadores de plasmas, pero tan poco los culpo: Este sistema de consumo aspiracional y arribista, les ha hecho creer que basta un plasma para ser feliz, Y los muy imbéciles (en eso concuerdo con los lindorfos) se lo han creído.
¡qué nos viene a dar lecciones de moral!, cuando son ellos mismos los que han hecho interminables los artículos de “primera necesidad”
Y la “Guinda de la torta”: el casi sociólogo, casi periodista, casi escritor: Fernando Villegas, se manda un comentario, de esos que acostumbra. De intelectualoide intransigente, de Tolerancia cero, de gran verborrea y sofismo rebuscado. Lord Villegas, con su complejo de Rousseau o Racine u otro caballero ilustrado (lo demuestra con su sandunguera melena) nos vuelve a dar sus lecciones de moral, vuelve a cundir con sus ácidos comentarios, en sus no pocos seguidores (gran parte de la nueva generación de profesionales “humanistas”), el germen de la intolerancia y el clasismo.
Porque se habla tampoco del verdadero saqueo: de la multinacional walmart (los patrones de Líder) y los abusivos interés que le aplican a los créditos de sus clientes (¿el saqueo no será una mano devuelta digo yo?), porque se habla tampoco de la grandes constructoras, como Pocuro, la que tras el terremoto ha evidenciado su estafa inmobiliaria; porque se habla tampoco de los altos ejecutivos del Minvu, que se llevan gran parte del erario nacional al bolsillo y con el vuelto construyes casitas de fósforos que se caen a la primera sacudida o los del MOP que hacen puentes y carreteras que son una vergüenza .
Y ahora en la Teletón aparecen los “generosos”, los “solidarios” los Luksic, los Edwards, los empresarios “coñofonica” “donando” de a dos mil millones cada uno. Que generosidad ni que ocho cuarto, la solidaridad viene de los chilenos comunes y corrientes que se conmovieron a la médula con el dolor de sus compatriotas que lo perdieron todo. Pero de estos señores no esperemos solidaridad, no dan puntada sin hilo: son los dueños de este supermercado que se llama Chile, tienen que invertir un poco porque se les rompió una vitrina y exigen repararla pronto para poder seguir vendiendo el país y llevarse e toda la ganancia.
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